¡Bienvenido a El Vino del Mes!

Doce meses, doce vinos
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Resulta que hay gente a la que una vez en la vida se le cruza una oportunidad y tiene una fracción de segundo para decidir qué hacer y el tiempo dirá si la decisión tomada fue acertada o no.
Cuando te cruzas con un tipo que en un brazo tiene tatuada la frase "Everything happens for a reason" (la traducción da título a la nota) ahí te das cuenta que en un momento se encontró en una encrucijada y tuvo que optar por un camino. 
Conocimos a esta persona allá por el 2011 cuando nos visitó en una de nuestras veladas compartiendo con nosotros "su creación". Un vino que había elaborado con la misma pasión que un artista pone en sus obras. No voy a profundizar mucho en la historia ya que la he escrito oportunamente pero volviendo al principio de la nota, les puedo asegurar que el tiempo está hablando y dice a viva voz: "Querido Eduardo, tomaste el camino correcto".


Para los que aún no saben de quién estamos hablando, les cuento que se trata de Eduardo Vidal. Enólogo y propietario de Eduardo Vidal Wines. Un proyecto de vinos de autor que nace en 2008 con la creación de Nube Negra Malbec, su vino icono cuyo nombre está inspirado en la canción homónima de Joaquín Sabina que, como dijo Pablo (un amigo), es un vino que te trasporta al más allá (y yo acoto: allá donde se escriben las canciones, con humo blanco de la nube negra). 

Inquieto por mejorar y continuar su proyecto y desarrollarse, Eduardo estuvo jugando en las grandes ligas y vinificó con Paul Hobbs en California y con Marcelo Pelleriti en Pomerol. Te parece poco?? 

Luego siguieron las creaciones y apareció el Nube Negra Malbec 2010. Más sutil en nariz, con menos madera, pero con una boca extremadamente sabrosa que conjuga la fruta negra con las especias y un perfil dulzón impecable. Además porta una vestimenta más imponente (nueva botella y etiqueta).

Después surge la idea de hacer una línea de entrada que arranque con un vino jóven sin madera y termine con una bomba que lleve impreso el sello Vidal, es decir, vinos con mucha potencia y gran carácter de alta graduación alcohólica pero tan bien equilibrados que no molesta.

Así nace la línea El Espía, bautizado de esta forma por la canción de Soda Stereo: Persiana Americana, que reza: soy un espía, un espectador, y consta de dos ejemplares: El Espía Capítulo Primero, vino joven, muy frutal, fresco y fácil de beber. Ideal para acompañar una buena comida con base de carnes rojas o pastas con salsas suaves, y el segundo, El Espía Gran Final, vestido de negro con el espectador espiando por la persiana, como queriendo saber qué opinás del vino cuando lo bebés, y en el que encontramos notas minerales, mucha intensidad, complejidad y robustez.

Un dato raro, que deviene de la estrategia comercial de Eduardo es que ninguno de los Espías dan cuenta del año de cosecha ni de la composición varietal. Es decir como dice la etiqueta: "Este gran vino es un poderoso misterio. Fue pensado para aquellos que se atrevan a descubrir todos los secretos: QUÉ? DÓNDE? POR QUÉ? CUÁNDO? CUÁNTO? QUIÉN? CÓMO? Lo único que sabrás es el PARA QUÉ? Este vino fue hecho para compartir buenos momentos de la vida. Animate, develá, descubrí, buscá, divertite que la vida es un gran juego y con la copa llena vos, serás el espía... "


De este Gran Final, probamos dos cortes: El Corte 1 (denominado así informalmente), que ya está agotado en el mercado igual que el Capítulo Primero, y el Corte 2 que lleva apenas 2 meses en botella y ya denota un perfil más aromático que el anterior con aromas especiados y florales. Un corte de más de dos cepas al parecer, dada su gran complejidad.

Luego avanzamos con la gran sorpresa que teníamos preparada. Eduardo trajo un Nube Negra Malbec 2011 que ya lleva 9 meses de estiba en botella y que no saldrá al mercado hasta el mes de julio aproximadamente. Un misil que descansó 22 meses en roble y que lleva en su corazón 99% de Malbec de Tupungato y una cuota de libertad que no la voy a revelar, así dejan fluir sus sensaciones el día que se topen con este ejemplar.

Nos pareció con Maxi que era el momento perfecto de ver cómo venía evolucionando la línea con el correr de los años y por eso decidimos hacer una vertical 2008, 2010 y 2011.
Por sugerencia del autor, con los tres ejemplares decantados le entramos primero al 2010, luego al novato 2011 y finalmente cerramos la noche con la vedette: la 2008.



Resumiendo la degustación, quiero concluir diciendo que los vinos de Eduardo Vidal, tienen una gran característica: son vinos para compartir con los elegidos.

Por supuesto, el evento no dejó de tener el formato de Velada Etílica, por lo que hubo picadita, empanadas, profiteroles (de Matías), magia y café.


Como condimento adicional, Pablo trajo su cámara y capturó algunos momentos que plasmó en este video muy emocionante para nosotros y que lo compartimos con ustedes:


No hay más que agregar, prueben los vinos de Eduardo cuando puedan. Les aseguro que no se arrepentirán (los duendes opinan lo mismo).


Gracias Juan, Rafa, Pablo, Ulises, José, Ely, Edu y Mauro por hacer de esta noche una más de las inolvidables de El Vino del Mes.




Cierro el post con la frase que disparó Edu, casi con lágrimas en los ojos, cuando tomó el 2008:
"Esto me da mucha satisfacción"