¡Bienvenido a El Vino del Mes!

Doce meses, doce vinos
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El día 14 de septiembre participé de una cata vertical del vino argentino más vendido en el exterior. Estoy hablando del Clos de los Siete.
Un vino que parte del sueño del afamado enólogo francés Michel Rolland que allá por 1998 se hizo de unas 850 hectáreas en Mendoza, en Vista Flores para ser precisos, y convocó a un grupo de amigos productores franceses para que vengan a elaborar un vino en esta tierra. 

Dentro del Clos (propiedad vitícola cercada por un muro [fuente]) se instalaron distintas bodegas (Monteviejo, Cuvelier Los Andes, Diamandes y Rolland) que debían destinar un porcentaje de su producción y espacio en bodega para la creación del blend Clos de los Siete. Es decir, un blend de blends con la dirección y supervición de Michel Rolland que viaja a Mendoza cuatro veces al año para hacer un seguimiento exaustivo.

Un proyecto que, como nos contó Ramiro Barrios, gerente general de la bodega, arrancó en 2002 con unas 200.000 botellas y llegó al tope de 1 millón exceptuando el 2011, cuando hubo problemas por granizo, pero que remediaron rápidamente sacando al mercado la siguiente cosecha.

La vertical arrancó de la 2013 (cosecha actual), 2012, 2011, 2010, 2009 y la 2006

En todos los casos, el proceso de elaboración es el mismo, variando la composición del corte pero con base firme de Malbec por encima del 50% excepto la 2006 que fue de 45%. 
Lo mismo para la crianza del vino que todos los años fue 70% en barricas francesas 1/3 nuevas, 1/3 de primer uso y 1/3 de segundo, excepto la 2006 que fue de 10 meses el 66% del vino en barricas nuevas y el resto en cuba.

Yendo al evento, convocado por Alejandra Ferhmin, de A1 Comunicación, se realizó en el elegante y tradicional Oviedo Restaurante y fue dirigido por Ramiro Barrios y Gustavo Paolucci.  
Nos recibieron con una copa de L'Argentin de Malartic Rosado 2016 que a diferencia de añadas anteriores que he probado su perfil mineral y elevada acidez me dejó un muy grato recuerdo.


Al pasar al salón nos esperaba una gran mesa con seis copas para cada uno donde se servirían las distintas cosechas a fin de poder hacer las comparaciones.

Luego del servicio de las dos primeras añadas arrancó un tapeo que incluyó, entre otros manjares, gazpacho, ceviche, vitel toné, provoletita y albondiguitas. Luego junto al servicio de las últimas dos añadas, se sirvió el plato principal que para sorpresa de muchos era pescado y el maridaje estuvo muy bien.


A continuación una breve descripción de lo que me dejó cada una de las añadas degustadas:

2013: Excelente acidez (la mejor de los seis). Fruta y flores en agite. Taninos algo rudos aún. Final largo. Esta es la cosecha que se comercializa actualmente con un precio sugerido de $ 245.-

2012: Nariz apagada con notas frutales que aparecieron luego de 35' en copa. Amable en boca con cierta astringencia, acidez no muy elevada y retro frutal.

2011: Gran profundidad de color, fruta negra pimienta y nota balsámica. Boca intensa, elegante y muy bien estructurado.

2010: Color intenso y nariz compleja. Ataque suave, cuerpo medio, algo corto y menos profundo y expresivo que el resto.

2009: Gran intensidad (como si no hubiese pasado el tiempo). Nariz compleja. Boca fresca, con equilibrio mostrando todo el potencial en el medio de boca donde llena el paladar. Largo y agradable final. Gran elegancia y madurez.

2006: ¿10 años? Si!! Sin notas de evolución en color. Fruta madura y notas ahumadas. Boca gorda con taninos sedosos. Elegante (el más) y complejo. Ideal para maridarlo con música o buena lectura disfrutando cada copa.


Terminada la degustación, Ramiro me consultó sobre qué me habían parecido los vinos y le comenté mi orden de preferencias: 2006, 2009, 2011, 2013, 2012 y 2010. A la mayoría el que más le gustó fue el 2013. En mi caso reconozco que tengo cierto gusto por los vinos guardados.

Luego de la cata llegó Emilio Garip, dueño de Oviedo Restaurante quien se sumó a probar la vertical y coincidió que más allá de la añada estamos frente a un ejemplar de exportación de excelentísima relación precio-calidad que es fiel al terroir y al sello Rolland.


Salud!!












Luego de varios meses de trabajo en equipo, intercambio de ideas, reuniones presenciales y en línea, muchas líneas de chat, votaciones y decisiones, los Argentina Wine Bloggers definimos nuestra identidad.

A continuación transcribo la carta de presentación.


Como consumidores y entusiastas del mundo del vino, somos conscientes del potencial que tiene su industria en nuestro país.
No obstante, desde nuestro rol de comunicadores, sabemos que aún existen muchos puntos en los que hay que seguir trabajando para que la distancia con el consumidor sea cada vez menor.
Si queremos que nuestra bebida nacional llegue realmente a todos los rincones, debemos despojarla de todo elitismo y descontracturarla para que su disfrute no sea una ciencia.
En tal sentido, un grupo de blogueros del vino creamos "Argentina Wine Bloggers": un espacio donde, manteniendo cada uno su propio estilo, se genere contenido con el fin de comunicar distintos aspectos de la industria del vino.
Mediante esta iniciativa esperamos contribuir al desarrollo de la pasión que nos une: nuestro vino argentino.
Sean bienvenidos.
¡Salud!

Nuestra Misión
La misión de AWB es la de comunicar en forma coordinada e independiente distintas acciones con el fin de promover la industria del vino argentino y aportar a su desarrollo.




¿Quiénes somos?
Actualmente el grupo está conformado por 17 blogs (18 blogueros), e independientemente de las acciones conjuntas de AWB, cada blog mantiene su identidad y línea editorial, publicando en ellos desde gacetillas de prensa hasta críticas y recomendaciones personales.


A continuación, el detalle de quienes hasta ahora formamos AWB:
Andrés Marcaccini
@Rumbovino
Rumbovino
España
Antonio Raviña
N/A
Vinos Oasis Sur
Mendoza
Ariel Rodríguez
@Vinarquia
Vinarquía
Buenos Aires
Diego Migliaro
@dmigliaro
Mi Lado V
Buenos Aires
Diego Pernas
@ARGysusvinos
Argentina y sus Vinos
Buenos Aires
Esteban Bruno
@elvinodelmes
El Vino del Mes
Buenos Aires
Fabián Mitidieri
@fabianmitidier1
Fabián Mitidieri
Río Negro
Fernando Musumeci
@VinotecaMRWines
Mr. Wines
Buenos Aires
Francisco Rivero Segura
@fsaurio
Logia Petit Verdot
Buenos Aires
José Miranda
@WineMDQ
Wine MDQ
Mar del Plata
Laura Decurnex
@laumalbec
El Blog de Lau Malbec
Bolivia
María Fernanda Magnetto
@mfmagnettoOK
Libritos y Vinitos
Buenos Aires
Mario Ángel Ramos
@angelyvino
El Angel del Vino
Buenos Aires
Maximiliano García
@elvinodelmes
El Vino del Mes
Buenos Aires
Nicolás Orsini
@nicolasorsini
Nicolas Orsini Blog
Buenos Aires
Pablo Ponce
@pablop11
The Big Wine Theory
Mendoza
Roberto Colmenarejo
N/A
Vinos en Córdoba
Córdoba
Silvio Martinelli
@SilvioSommelier
Cata y Pluma
Tucumán

Contacto


¿Alguna vez pensaste que podrías participar de una experiencia de "caza" de trufas? Yo, tampoco. Sin embargo, un día recibí un mail de Arnaldo Gometz y Andrea Abad de Catena Zapata que invitaban a un grupo de periodistas gastronómicos y blogueros a visitar la plantación que Trufas del Nuevo Mundo tiene en Espartillar, una localidad del centro-oeste de la provincia de Buenos Aires.

Con una agenda programada para un día distinto, llegamos junto a Nicolás Orsini al The Brick Hotel a las 6:15 donde nos esperaba el team organizador con un espectacular desayuno. Una vez que estábamos todos los invitados, subimos al micro que nos llevaría a destino.

Luego de una escala técnica en la ciudad de Bolivar, continuamos viaje y alrededor de las 14:30 tocamos suelo del partido de Adolfo Alsina

Allí nos esperaba la otra parte del staff junto al chef francés Olivier Falchi que tenía listo el almuerzo. Para poder almorzar tranquilos, hicimos primero la cacería. Para ello entró en escena Tina, una labradora negra de unos 6 años, traída especialmente desde España y entrenada desde cachorra como perra trufera. Para ella todo es un juego. El periodo de cacería no puede ser mayor a dos horas para que no se canse ni aburra. Cada vez que encuentra una se la hace jugar.

Salimos junto a Gladys Rodriguez, socia fundadora de Trufas del Nuevo Mundo, y a los pocos minutos de caminar el campo, Tina se plantó junto al tronco de un roble indicando la presencia de tuber melanosporum, más conocida como trufa negra. Con la ayuda de una pala trufera se fue cavando cuidadosamente hasta que apareció la trufa.
Una vez retirada pudimos verla, olerla, y estudiar su morfología. Era irregular, de unos 70 gramos, su aroma tenía notas de tierra húmeda y alcaucil. Más tarde se procedió al lavado, que se hace con un cepillito de cerdas suaves y se guardó en un plato con campana que hace concentrar su aroma.


Promediando las 16:00 nos acomodamos en un gacebo donde estaban preparadas las mesas para almorzar. Una vez todos sentados llego Olivier con el menú que había comenzado a preparar desde las cinco de la mañana.


De entrada unos huevos en cocotte con una crema de hierbas y aceite trufado acompañado de una bruschetta de queso de cabra con trufa negra. El maridaje se hizo con un Nicasia Blanc de Blancs, 60% Viognier, 25% Gewürztraminer y 15% Sauvignon Blanc. Destacan en el vino las notas de fruta blanca, notas florales y dejos cítricos con un paso por boca sutil que realzó el sabor del queso de cabra y el huevo trufado. El final del vino es medio con un retrogusto meloso.


El plato principal constaba de una paleta de cordero patagónico deshuesada (cocinada a la parrilla desde las siete de la mañana) con un jugo al disco donde terminó la cocción, con una polenta cremosa con trufas y hierbas (preparada al estilo de un risotto). En este caso el maridaje vino de la mano de un D.V. Catena Malbec-Malbec. Un blend de Malbec de dos viñedos con distintas característica. Angélica que otorga notas de mermeladas de frutas rojas y negras y un gran cuerpo, y La Pirámide que aporta notas especiadas. Juntos, logran un vino bien estructurado, elegante y concentrado que necesita de un plato como el que preparó Olivier para apreciar muy bien los sabores de ambos. Por si no recuerdan, este vino resultó ser nuestro elegido en Diciembre 2013.


Para el postre nos esperaban unas manzanas caramelizadas con una crema inglesa a las que se le agregó una lluvia de la trufa recién cosechada. El maridaje fue ideal, aunque confieso que no soy amante de las espumas dulces: Nicasia Sweet Bubbles, un espumante demi-sec (menos de 20gr/lt de azúcar), con base de Chardonnay 60%, Pinot Noir 25% y Moscatel 15%, que destaca por sus aromas florales y la gran acidez que junto a su burbuja fina en boca deja una gran sensación.


Finalizando el almuerzo, Olivier llegó con otra sorpresa. Unos chocolates de cacao al 70% con trufa que estaban impresionantes.

Durante el almuerzo, compartido en la mesa con Arnaldo y Rafael Clark. asesor de ventas de Trufas del Nuevo Mundo, fuimos aprendiendo todo el proceso productivo y el trabajo que se viene realizando en el campo  y vivero desde 2011 cuando se inició el sueño de construir el negocio local de producción y exportación del hongo comestible más preciado por la gastronomía.

Luego volvimos a llenar las copas, fuimos al campo a hacer unas fotos grupales y luego subimos al micro rumbo a la Laguna Epecuén para ver el atardecer. Allí continuamos brindando con Angélica Zapata Alta Cabernet Franc, no hay mucho más que decir. Simplemente una postal.

De izq. a der.: Agustín Lagos (Socio de TNM), Esteban Bruno (El Vino del Mes), Francisco Rivero Segura (Logia Petit Verdot), Gladys Rodriguez (Socia de TNM), Nicolás Orsini (Nicolás Orsini Blog) y Juan Carlos La Grotteria (Socio de TNM)

Terminado el espectáculo de la naturaleza, seguimos camino rumbo a Carhué donde nos ubicamos en los distintos hoteles (a mi me tocó el Hotel Avenida) y alrededor de las 22:00 nos pasaron a buscar para ir al restaurante Peumayen en Espartillar a comer su especialidad: Carbonada. En este caso maridamos con Nicasia Red Blend Malbec (90% Malbec, 6% Cabernet Sauvignon y 4% Petit Verdot), un vino voluptuoso, de taninos dulces con mucha presencia de fruta roja y final largo y goloso.


Finalizada la cena y muy cansados por lo largo del día, volvimos a Carhué cada uno a sus hoteles. Al despertar, luego del desayuno y antes de emprender el regreso, pudimos experimentar el baño en las piletas con agua de la Laguna Epecuén que tiene las mismas propiedades que el Mar Muerto: 100 gramos de sales por litro de agua. Imposible hundirse. Luego de quince minutos de sesión, junto a Francisco Rivero Segura y Nicolás Orsini quedamos con el cuerpo totalmente relajado y listos para acomodarnos en el micro y volver a la Capital.

Una experiencia distinta, donde además de tener un panorama de lo que será el negocio del diamante negro en nuestro país, conocí gente del periodismo gastronómico que suelo leer y no conocía en persona. Acá les dejo enlaces a notas que han publicado algunos de ellos:

Gracias Catena Zapata y Trufas del Nuevo Mundo.

Salud!!



Es sabido que las buenas noticias no venden. Basta con poner cualquier programa informativo para que te den ganas de apagarlo en menos de cinco minutos. Pero contra ese pronóstico, hoy quiero compartir con ustedes una buena que no me la contaron, la viví. 

Hace unos cuantos días, me contactó mi amiga Sandra Schelotto, con la cuál hacía rato que no hablaba, y que forma parte de la Fundación María Cecilia de Ayuda al Niño Oncológico, para comentarme que estaban organizando la primera cena anual a beneficio y que necesitaban una bodega que quisiera sponsorear el evento. 

Luego de algunas ideas que tuve, me bastó un solo mensaje y los vinos ya estaban disponibles para el evento.

Por eso, hoy quiero felicitar y agradecer públicamente a Julio Ramón Medina, propietario de Bodega Almahuar (acá una nota sobre sus vinos), por su gesto y compromiso, quien además de donar los vinos para la cena hizo el contacto con Paula Robles y Sergio Valenzuela, de La Champañera, quienes donarán el espumante. Aplausos para ellos también.




Hablemos de la Fundación
La Fundación María Cecilia de Ayuda al Niño Oncológico, de 25 años de vida, fue creada por padres de niños que padecían esta enfermedad.

Es la primera organización sin fines de lucro de América Latina, y el único servicio oncológico pediátrico, público y gratuito de la Zona Norte de la Provincia de Buenos Aires, que brinda el tratamiento médico integral y ayuda psicosocial a niños de bajos recursos con enfermedades oncológicas, contando entre sus pacientes a niños de distintos municipios de la Provincia de Buenos Aires, e incluso, del interior de nuestro país, y países limítrofes.

Trabajan dentro del Hospital Materno Infantil de San Isidro, demostrando la unión de fuerzas entre una ONG y un Municipio comprometido con la causa, convirtiéndonos en el primer servicio con estas características, dentro de un hospital municipal y sostenido por una ONG.

Desde 1991 trabajan incansablemente, para que cada vez más niños logren vencer al cáncer, y puedan seguir creciendo con las mismas posibilidades que todos merecen.

El miércoles 21 de Septiembre se realiza la 1er Cena Solidaria, que tendrá lugar en Espacio Darwin de San Isidro. Con un show de Jota Ilusionista y de la madrina de la fundación: Valeria Lynch

El objetivo principal de la cena es celebrar el trabajo de estos años y también compartir el nuevo gran desafío para los próximos años: La casa propia de la Fundación María Cecilia, para continuar con la misión de Curar, Aliviar y Acompañar a más niños cada día.

Ellos quieren vivir y nosotros queremos hacer todo lo posible para que lo logren.

Si te dieron ganas de ayudar y querés participar de la cena o hacer alguna donación, ponete en contacto con mi amiga Sandra que es la coordinadora de eventos:

Sandra Schelotto
Fundación María Cecilia